Influencer Marketing («IM»)

Esta arista de la mercadotecnia ha cobrado mucha relevancia gracias al crecimiento de la tendencia digital, sin embargo, no están necesariamente ligadas

La pregunta clave es: ¿qué genera más valor para una marca: una foto de un gran plato de comida que “alcanza” a 100 mil seguidores, o invitar a 10 personas realmente relevantes a probarlo?

El Influencer Marketing (IM) no nació con Internet; lo que hizo el mundo digital fue amplificarlo. Su objetivo siempre ha sido el mismo: provocar conversación. Generar WOM (Word of Mouth), lograr que las personas hablen de un producto o servicio de forma genuina.

Hoy existen dos enfoques claros de influencia, cada uno con fortalezas y limitaciones distintas, y entenderlos es clave para elegir la estrategia correcta según la marca, la categoría y el objetivo

 

Influencers digitales (online) vs offline

 

Aspecto Influencers digitales (online) Influencers offline
Relación con el contenido Están completamente ligados al contenido digital. Una buena foto en Instagram, acompañada de hashtags correctos, puede generar más likes y visibilidad. Su influencia se basa en experiencias reales y presenciales. El producto o servicio se prueba, se vive y genera una reacción directa.
Forma de promoción La promoción es directa a través de publicaciones, stories o videos en redes sociales. La promoción ocurre a través de experiencias de marca, demostraciones o recomendaciones personales.
Medición del impacto Se mide mediante indicadores como engagement rate y alcance estimado, aunque no siempre se conoce con precisión a su audiencia real. Su impacto es difícil de medir de forma cuantitativa, ya que la influencia se transmite de persona a persona.
Alcance En cuentas personales no es posible conocer cuántas personas vieron realmente una publicación; solo se conoce el número total de seguidores. El alcance es más limitado en número, pero más profundo y relevante para quienes reciben el mensaje.
Interacción La interacción suele darse con la publicidad o el contenido, no necesariamente con el producto o servicio. La interacción se enfoca directamente en el producto o servicio, generando una experiencia más auténtica.
Credibilidad No siempre se conoce quiénes son realmente sus seguidores; algunos pueden ser falsos o comprados, y el impacto suele ser teórico. Tienen credibilidad dentro de círculos específicos (por ejemplo, un deportista especializado recomendando productos de su disciplina).
Tipo de impacto El impacto puede variar mucho: no todas las publicaciones generan el mismo nivel de interés o interacción. El impacto es menor en volumen, pero alto en influencia, ya que actúan como líderes de opinión dentro de sus comunidades.

 

La ironía es que la publicidad digital se hace cada vez más segmentada y barata que la tradicional, pero en IM el efecto es totalmente inverso.

Cualquier influencer podría ser comprado (online u offline), y para cada uno existe un uso particular: llegar a audiencias grandes o generar credibilidad en ciertos nichos. Lo ideal es tener un buen mix y elegir a personas que comulguen con la marca -incluso que ya sea usuario fiel- y que tenga credibilidad en el segmento al que se desea llegar.

En Taste hemos operado campañas de Influencer Marketing con distintos enfoques según los objetivos de cada marca: Ballantine’s y B&H con estrategias offline enfocadas en compra y prueba; SportsWorld y Kleenex con ejecuciones 100% digitales; y Axtel, Miller y Tequila Altos con esquemas mixtos, combinando experiencia de producto y viralización de campañas digitales.

En el siguiente artículo hablaré sobre otra rama de la mercadotecnia: Marketing Directo, y su uso para distintas industrias.

Libro recomendado

Influencer Marketing – Duncan Brown

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